Markham y sus aportes al quechua en favor de Inglaterra

Oscar Orihuela Millán y Yhon Deni León Chinchilla[1]

Trataremos en este espacio el caso de Markham (1830-1916)[2], un inglés que aportó a la historia, la literatura y lingüística quechua en nuestro país, y que escondía en sus estudios intenciones políticas y económicas a favor de su país. No trataremos de reducir toda su vida y sus aportes a un solo “error”, solo trataremos de demostrar que él y otros estudiosos no eran tan inquietos y aventureros como se les considera actualmente, sino que constituyeron un instrumento útil para la extracción de conocimientos culturales de los pueblos indígenas del Perú, que finalmente iban a contribuir el desarrollo de las industrias de sus respectivas naciones.

Sir Clements Robert Markham o “Markham” fue un explorador, botánico, escritor, y geógrafo inglés, y junto a otros exploradores e investigadores europeos ―Tschudi y Middendorf― de nacionalidad suizo y alemán respectivamente, se les atribuye retomar, después de una larga edad oscura, los estudios sistemáticos del quechua a mediados del siglo XIX. Ellos constituyen una triada que, ante la indiferencia total de la burguesía nativa, realizan una labor de barbecho en el terreno de la lingüística quechua (Cerrón-Palomino: 1985c, 205), la literatura quechua[3] (Porras: 1999, 397) y asimismo se les considera precursores de la arqueología peruana (Uhle: 1903 [2003], 101).

Es más, dentro de los muchos aportes históricos y lingüísticos de Markham, tal como nos cuenta Arguedas (2012), encontramos un segmento que dedica a los Wankas en capítulo de su libro Las posiciones geográficas de las tribus que forman el imperio de los incas (1902) donde describe las características sociales y culturales que ya conocemos de los Wankas como una nación belicosa, con características particulares en cuanto a la construcción de sus habitaciones, sus ritos de guerra, su mito de origen, su adoración al perro y sus riñas territoriales. (Markham: 1902, 71).

¿Qué fue aquello que motivo a estos ilustres europeos a estudiar la cultura del Perú en el siglo XIX?

A esta pregunta Julio Noriega dice que, empiezan con aquello que llaman antiguallas que eso escondía ciertos misterios y que no se conocían. En busca de esos textos raros, exóticos, anécdotas o cualquier cosa que no se conociera, ellos, creo que sin saberlo, empiezan a armar un corpus muy rico. (Chavarria: 2014, 10). Mientras que Cerrón-Palomino (1985c, 205) explica que en la segunda mitad del siglo XIX, paralelamente al interés que despierta el pasado incaico en los círculos ilustrados de Europa, el quechua se constituye en el centro de atención de ciertos espíritus inquietos y aventureros que anclan en tierras peruanas y se abocaran en el estudio de la lengua.

Pero gracias a los estudios de Cuvi (2009) sobre la “Ciencia e imperialismo en América Latina” nos atrevemos a afirmar que Markham no tenía por fin primordial el estudio de las cultura e idiomas nativos en sí mismos, es decir desde un aspecto puramente lingüístico sino político y colonial.

Murray (1917) cuenta que Markham en un primer momento (1852-1853) llega al Perú para dedicarse al estudio de la cultura e historia Inca y aumentar su conocimiento del quechua. Durante su estancia por el Cuzco y Ayacucho Markham se enteró de las propiedades de “cinchona” o “quina” que se cultivaba en esos territorios. En otro momento (1859-1861) mientras trabajaba como funcionario en la India Office regresó al Perú esta vez una misión específica: recolectar plantas y semillas de cinchona para trasplantarlos en la India. Recordemos también que la India es en esos momentos es una colonia inglesa.

«Al final, los ingleses fueron los principales responsables de la dispersión de la quina por el mundo y del fin del negocio en Suramérica. Estimulados por el optimismo de la revolución agrícola, los rudimentos de la agricultura científica, y la necesidad del específico para controlar territorios en África, Asia y América, Inglaterra resolvió al más alto nivel político contrabandear semillas de quina para sembrarlas en sus colonias. Su reciente éxito en el contrabando del té, que había terminado con el monopolio de China sobre ese mercado, fue un estímulo más, así como la recién inventada “Wardian case”, un sistema muy eficaz para llevar plantas vivas en largos viajes ultramarinos. Fueron ellos quienes tuvieron éxito con el espionaje: tras sucesivos contrabandos perpetrados en Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia entre 1860 y 1865, pudieron establecer en India plantaciones de Cinchona pubescens, con poca concentración de alcaloides totales pero suficientes para mantener sus ejércitos ultramarinos. El primer contrabando exitoso fue conseguido desde el Ecuador, y estuvo a cargo del botánico inglés Richard Spruce y el jardinero de Kew Gardens, Robert Cross. Toda la misión estuvo a cargo de Clements Markham” (Cuvi: 2009, 38).

Queda claro entonces que el espíritu inquieto y aventurero de, por lo menos, Markham estaba impulsado por los intereses políticos y económicos de su nación y su clase social, esto es la burguesía inglesa.


NOTAS

[1] Antropólogos asociados al Centro de Investigación y Desarrollo LLIU YAWAR.

[2] Nació en Stillingfleet, Yorkshire (Inglaterra), el 20 de julio de 1830.

[3] Markham y Tschudi fueron los campeones de la antigüedad prehispánica del drama y su esencia indígena y arcaica. Middendorf centró la polémica, a base de su pericia filológica aprendida junto al pueblo del Perú, demostrando las formas lingüística y métricas del Ollantay eran españolas y del siglo XVIII, estableciendo que debía considerarse como elementos fundamentales del drama, una leyenda antigua o “saga” indígena relativa a la guerra de los antis contra los Incas y una adaptación colonial que ha dejado su huella en el lenguaje y las pericias (Porras: 1999, 397).


BIBLIOGRAFÍA

ARGUEDAS, J. M.

(2012). La lengua y la cultura. En J. M. Arguedas, José Marie Arguedas. Obra Antropológica. Tomo III (págs. 20-28). Lima: Horizonte.

CERRÓN-PALOMINO, R.

(1985c).    El franciscano Ráez y la unificación del quechua. En Anthropologica (págs. 205-246). Lima.

CHAVARRIA, A.

(2014). El gran ausente de la literatura quechua sigue siendo el quechua hablante. Estepario N° 12, 10-11.

CUVI, N.

(2009). Ciencia e imperialismo en América Latina: la Misión de Cinchona y las estaciones agrícolas cooperativas (1940-1945). Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona.

MARKHAM, C. R.

(1902). Las posiciones geográficas de las tribus que formaban el imperio de los Incas: con un “apéndice” sobre el nombre Aymara. La Paz: El Comercio.

MURRAY, J.

(1917). The life of Sir Clements R. Markham. London: University of California Libraries.

PORRAS, R.

(1999). El legado quechua: indagaciones peruanas. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

UHLE, M.

(1903)   [2003] Pachacamac: informe de la expedición peruana William Pepper de 1896. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.


 

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